Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Posted by on Dec 5, 2013 in barcelona, collegi montserrat, europa, innovación educativa | 0 comments

Barcelona en funicular

Barcelona en funicular

La ciudad de Barcelona es un mosaico de Gaudí. En la belleza de su día a día, transeúntes cotidianos y turistas de todo el mundo solo alcanzan a percibir la Barcelona que se refleja de tesela en tesela. Las fuentes de la Plaza de Cataluña, la Sagrada Familia, una buena rebanada de pan “tomàquet” en el desayuno, la fachada de la Universidad, el puerto, la Barceloneta, el Camp Nou, los recovecos y las callejuelas del barrio gótico, la rambla, incluso el dúo de Freddie Mercury y Montserrat Caballé… todo eso es Barcelona, pieza a pieza, vidrio y azulejo, montaña y mar. Sin embargo, como una acuarela impresionista, un mosaico hay que apreciarlo en perspectiva desde la distancia.

La realidad geométrica y característica de los mosaicos está grabada en la identidad de Barcelona. Así se explica que Antoni Gaudí soñara la realidad en teselas. Estos fragmentos son la representación arquitectónica más genuina de la realidad. La tesela es el átomo del diseño para Gaudí. Es el ingrediente básico de su imaginación. Jugando con ellas descomponía la esencia de los objetos y de los seres vivos. Gaudí lograba reflejar un pedazo de realidad en cada una. En sus composiciones cada parte es el todo y el todo es solo otra parte. Solo en la geometría de una inteligencia única como la suya podrían concebirse muchas de sus obras, entre ellas, el universo mágico del Park Güell.

Si visitas Barcelona y te aventuras a pasear por el Park Güell, un gran dragón te recibirá en la escalinata para darte la bienvenida. No te asustes, si le devuelves la sonrisa descubrirás que se trata de una amigable salamandra con escamas de azulejos marrones, amarillos, morados y azules. Inspirado por la belleza de la luz de Barcelona, Gaudí concibió el parque desde un sentido religioso que terminó por tomar forma con la naturaleza y lo urbanístico. La imaginación de Gaudí construyó la realidad de Barcelona. Desde la altura de los miradores en la plaza central del Park Güell, la panorámica gana perspectiva y se aprecia el gran mosaico de la ciudad. En cada tesela una realidad y en cada una de ellas la totalidad. El parque de los mosaicos es un buen lugar para comprender el mosaico que nace de la ciudad. Sin embargo, si quieres ganar altura, el Funicular a Vallvidrera, uno de los puntos más altos de la zona, te conseguirá la perspectiva necesaria.

En la mayoría de ciudades del mundo los viajes en funicular no suelen ser muy excitantes. Puesto que lo mejor de la vista en este tipo de trayectos, siempre se espera para el final, en el camino no aguarda ninguna sorpresa. Puede que el ascenso aporte emoción con el vértigo de la subida y con el primer empujón mecánico que despierta las mariposas de nuestro estómago. Sin embargo, aunque vayamos haciendo fotos que escalonan el ascenso, al final nos quedamos con la última, aquella que tomamos en la cima. Así que el funicular de Vallvidrera al noroeste de Barcelona no tendría por qué ser diferente. Pero contra todo pronóstico, en este caso el ascenso es tan interesante como la llegada.

El funicular de Vallvidrera nace a los pies del cerro en el norte, junto al monte que acordona Barcelona. Hacia el sur, el mar cierra el mosaico de la ciudad. De este modo, oteando desde lo más alto, las teselas del norte son de un verde cada vez más intenso y las del sur son de un azul mediterráneo. En el centro los naranjas de las construcciones predominan frente a cientos de colores que reflejan las personas en distraído movimiento. La vida es color en el mosaico Barcelona. La panorámica es preciosa. Sin embargo, antes de llegar a lo más alto y descubrir la identidad de esta ciudad, una escuela21 nos ha pillado por sorpresa en el ascenso.

El colegio Montserrat se hizo vecino del funicular hace más de ochenta años. Como buenos amigos, colegio y funicular se saludan en cada viaje de subida y de bajada. Cada uno aporta su particular sonrisa. Son ya unas cuantas décadas celebrando vida y crecimiento. Por eso tomar el funicular de Vallvidrera es una experiencia relajada hasta que se inicia el ascenso compartiendo el viaje junto al colegio Montserrat, entonces es cuando el trayecto se vuelve emocionante.

Continuará…

0 Comments

Trackbacks/Pingbacks

  1. un funicular inteligente para el Colegio Montserrat | escuela21 - [...] El colegio Montserrat se hizo vecino del funicular de Vallvidrera hace más de ochenta años. Como buenos amigos, colegio…
  2. el LeaderLab: un acelerador de aprendizaje | escuela21 - [...] En esta nueva etapa tomamos distancia y nos acercamos a lo más alto del colegio Montserrat. A esta altura…
  3. ‘Viaje a la Escuela del Siglo XXI’ (autor: Alfredo Hernando) | Biosegura - […] En esta nueva etapa tomamos distancia y nos acercamos a lo más alto del colegio Montserrat. A esta altura…

Post a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *