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Posted by on Apr 11, 2013 in aprendizaje cooperativo, argentina, educación prohibida, escuela 2.0, finlandia, innovación educativa | 2 comments

Crear, participar, compartir. La revolución social en tu escuela

Crear, participar, compartir. La revolución social en tu escuela

Germán Doin, el director de La Educación Prohibida, es una de esas personas afables, humildes pero con encanto, que no quieren hablarte de cifras grandes, aunque el proyecto las tenga y que narra su encuentro con el Ministro de Educación de la Nación Argentina con suma naturalidad. Mientras le observo y conversamos, me pregunto cuantos creadores podrán contar con los números de un proyecto audiovisual de esta envergadura: un documental sobre educación que ha tenido más de 1.200.000 reproducciones de sus adelantos, unas 900 proyecciones en países de todo el mundo donde las personas se han organizado para ver la película juntos, conversar y compartir ideas, más de 77.600 amigos siguiendo el proyecto en su página de Facebook y más de 6.100 en Twitter, y lo mejor de todo, lo que hace que este proyecto sea único, social, participativo y abierto, sus 704 coproductores que han financiado el trabajo, más de 6.600.000 reproducciones de la película en la web y unas 620.000 descargas.

En un momento donde el cine fuera de lo comercial o de la superproducción de palomitas tiene dificultades, un pequeño equipo de trabajo compuesto por jóvenes argentinos soñaron con una película que se estrenara al mismo tiempo y al alcance de todo el mundo, con producción compartida que les ayudara en los costes, con el objetivo de mostrar otras formas de educación y con una capacidad ilimitada que no solo permite sino que además alienta la copia y la reproducción para compartir, pegar y usar como quieras su producto final; y lo lograron. Un proyecto que más que prohibido, podría haberse calificado de prohibitivo, pero que acabó por convertirse en un éxito gracias, en gran medida, a todo el proceso de generación y a la convicción de que la creación de cultura puede ser más democrática, horizontal y transparente. Porque aunque La Educación Prohibida destaque por su contenido y narración con un variado elenco de entrevistas a educadores, es también en sí misma, una experiencia educativa muy reveladora, ya que el medio que han usado para su creación se ha convertido en su mejor mensaje.

No muy lejos de donde conversamos, en la misma ciudad de Buenos Aires, otro argentino también soñó con proyectos artísticos y culturales prohibitivos. Eso fue hace unos años y mucho más de lo que esperaba se hizo realidad. Hernán Casciari comparte con Germán la acentuación con vocal abierta en la última sílaba de su nombre, los dos te obligan a llamarlos con claridad y contundencia aunque lo hagas en voz baja. Pero además de que no puedan pasar desapercibidos con sus tildes agudas, tampoco en su deseo de crear cultura más cerca de las personas. Hernán no es un flaco argentino, sino un gordo perspicaz, valiente y argentino. Es un escritor agraciado con el talento de la narración de quien te resultará fácil oír hablar en el bar Orsai. Un bar que él mismo fundó junto a otros escritores y amantes de la literatura gracias a un sistema de financiación colectiva. Un modelo de generación de negocio, cuando menos original, basado en aportaciones económicas variadas, pequeñas y grandes, con recompensas distintas y un sentido fiel a la confianza en las personas para hacerlas partícipes del proyecto. Pero Orsai es mucho más que un bar en el barrio típico de San Telmo, el bar es tan solo la punta del iceberg de un modelo de generación de cultura que comenzó con una revista que se imprimía a petición de los usuarios a través de internet y que se convirtió en editorial para cambiar por completo el modelo, otorgando libertad y un beneficio justo a los autores en comunicación directa con los lectores. En una intervención para el evento TEDxRíodelaPlata, Hernán explica claramente su propuesta, aunque en la web de Orsai, con pocas y picantes palabras también te puedes hacer una idea de lo diferente de la historia: “Orsai es un proyecto difícil de explicar. Si te da curiosidad podés mirar este video. Si no querés perder 18 minutos oyendo a un gordo que habla, Orsai no es para vos”.

A miles de kilómetros de distancia, pero muy cercanos en el corazón y las ideas, dos profesores de matemáticas propusieron el curso pasado algo inaudito: crear un libro de texto para alumnos de educación secundaria en un fin de semana y de forma colaborativa con otros profesores que se acercaran o quisieran participar desde la red. Finalmente, el duende del 8 acaba por relacionar el cine y las matemáticas. Lo llamaron Hackaton y puedes acercarte a seguir sus ocurrencias y proyectos a través del grupo de Facebook que crearon. Pero su propuesta no terminó simplemente con la creación y edición del libro, sino que una vez que lograron el reto, quisieron compartirlo para que cualquier profesor pudiera acceder a este material. Lo hicieron a través de un formato de licencias abiertas y descarga gratuita. Todo esto desde la fría Finlandia, ese país que saltó a la fama por sus resultados educativos imbatibles en cualquier otro lugar del mundo y donde sus profesores también apuestan por la participación, la democratización de proyectos, la transparencia y, en definitiva, un modelo de generación de cultura basado en compartir, que se origina y se dirige directamente, a las personas como centro del proceso. Si quieres, te lo pueden explicar mejor ellos que yo en inglés con su acento finlandés. Aunque con todos los respetos, me permito aprender de Hernán y os presento el vídeo diciendo: “Hackaton es un proyecto difícil de explicar. Si te da curiosidad podés mirar este vídeo. Si no querés perder 5 minutos oyendo a un flaco con gafas y a un barbudo que hablan, Hackaton no es para vos”.

En las plataformas kickstarter, goteo, verkami o lánzanos, podrás encontrar miles de proyectos semejantes. Estos tres son especiales por su estilo, por su éxito y por su vinculación educativa, al igual que la web que tienes ante tus ojos. Escuela21 también comparte los principios de La Educación Prohibida, de Orsai o de Hackaton, propuestas culturales y artísticas muy cercanas al mundo educativo que nos aportan ideas sobre las que construir nuestro proyecto como escuelas del siglo XXI.

1. El beneficio social y la transformación personal son sus metas principales. El objetivo clave de estos proyectos nunca ha sido la ganancia económica por encima de todo. Algunos detractores de estas iniciativas -impensable, pero hay gente para todo- las han denostado por querer costear los trabajos de forma gratuita y eliminar a toda costa a intermediarios en el proceso de creación. Nada más lejos de la realidad. En todo proyecto los recursos económicos son solo una parte de los recursos y no el objetivo final. Cada una de estas iniciativas y el mismo texto que ahora mismo lees, están financiados con total transparencia porque lo económico es un recurso utilizado en su justa medida. Los cobros sostienen los gastos necesarios para generar un beneficio mayor, un proyecto de creación educativa o cultural cuyo objetivo no puede ni debe ser estrictamente monetizado, sino que cree en el beneficio social como principal moneda de transformación y meta. No se trata de ganar dinero, sino de tener los recurso económicos suficientes para generar beneficios sociales compartiendo ideas, experiencias, películas, textos o proyectos y ganando vida.

2. El mejor capital activo de cualquier proyecto educativo no son los recursos, sino las personas. Ninguna escuela es mejor que la suma de los profesores que la componen y de hecho, en muchas ocasiones, el claustro es más inteligente que la persona más inteligente del grupo. El liderazgo compartido y distribuido es la mejor opción para optimizar proyectos. Apostemos por generar opciones de participación que recompensen a los miembros, ya sean padres, alumnos o docentes, sintiéndose mecenas y productores de la escuela por el mero hecho de participar y experimentar.

3. Comunican luego existen. Estos proyectos de comunicación horizontal hablan con su comunidad, les hacen partícipes de la vivencia y del día a día, de sus vicisitudes y cambios. No solo de los triunfos, también de las dificultades. Vivimos un momento histórico protagonizado por una importante revolución de la información. Sin embargo, como explica el filósofo del management Peter Drucker, tanto en su velocidad como en sus efectos, la revolución de la información se parece mucho a sus dos predecesores. La primera revolución industrial mejoró la máquina de vapor a mediados de los años 1770 pero no produjo los cambios sociales y económicos esperados hasta la invención de la línea férrea en 1829. De igual modo, la invención de los ordenadores a mediados de los años 1940 se vio cuarenta años más tarde, con la expansión de Internet. Estamos llamados a la comunicación. Las nuevas tecnologías son tecnologías de la información por la comunicación y las redes sociales son las herramientas esenciales para crear comunidad en la comunicación, también en tu escuela y con tus alumnos.

4. El futuro está en la Red y en compartir en red. En el mundo, toda economía está conectada con el resto, todos estamos vinculados en redes de muchas formas, incluso a otras personas y lugares que puede que no visitemos nunca. No hay conocimiento complejo sin la red de redes, no hay superación del estadio en que se halla el mundo global sin la globalización de las interconexiones, no hay avance en el conocimiento sin relación entre ciencias. Hoy no se entiende el trabajo de modo individual: el mundo global en el que vivimos nos llama a colaborar con otras escuelas, a crear puentes que refuercen la tarea que realizamos y a aprender juntos.

5. El diseño es el mensaje. El diseño de un proyecto educativo y la forma de funcionamiento de una escuela afecta de forma directa a su capacidad de innovación. La innovación y la mejora ocurren y se aceleran cuando el conocimiento circula, se intercambia y se combina. La innovación no se nutre del almacenamiento del conocimiento, sino de su circulación permanente.  El contenido principal de un comunidad son las relaciones y las conversaciones. Mediante las relaciones interpersonales e institucionales entre centros educativos, las escuelas se socializan, intercambian información, experiencias y vivencias, aúnan fuerza y fluyen transformándose en una gran plataforma de conocimiento formalizado que mejora el conjunto y cada uno de ellas. La evolución de nuestras escuelas pasa por compartir y comunicarse juntos como claustro y también con otras escuelas.

2 Comments

  1. Estás haciendo un trabajo sumamente espectacular, Alfredo. Estoy deseando poder leerlo todo detenidamente. Un abrazo. Sigue así.

    • Muchas gracias Lisandro! sabiendo que hay gente que está ahí leyendo, disfrutando de este trabajo y abriendo nuevos frentes en sus proyectos vale la pena el tiempo y el esfuerzo. Un abrazo!

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