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Posted by on Apr 3, 2013 in comunidades de aprendizaje, innovación educativa, liceo jubilar, uruguay | 1 comment

Hazte un jubilar en tu escuela

Hazte un jubilar en tu escuela

El liceo Jubilar es un experiencia muy joven de comunidad de aprendizaje a la uruguaya en un entorno de afectadas necesidades socioeconómicas. Una apuesta que cumplirá once años en este 2013 y que desde la intuición, ha crecido rápido y en el paradigma de experiencias de las comunidades de aprendizaje. Puedes aprender más sobre ellos en las entradas anteriores que hemos compartido pero ahora, te proponemos pasar a la acción y transformar tu centro con 10 posibles actividades para aprender del Jubilar. Elige alguna y manos a la obra ;)

1. El ampa está viva, tráete a los padres a la escuela: crea talleres o experiencias educativas que fomenten la participación de los padres en el centro, o mejor aún, fomenta la participación de los padres con la creación de talleres de temática libre que ellos impartan; de literatura, de música, de cine o de habilidades sociales, por ejemplo, también pueden ofrecer clases relacionadas con su profesión o hobbies, o contar con responsabilidad en las tareas de comunicación, de cuidado o de organización de actividades de tu escuela. Posdata: hoy en día, los abuelos también son comunidad, no los olvides.

2. Sácale el polvo a tu PEC: el proyecto educativo solo tiene sentido si es de todos. No encierres el proyecto en las estanterías del despacho del director, sácalo a ver el mundo y a rediseñarlo con dinámicas participativas donde las familias puedan acercarse a conocerlo. Aprovecha las semanas culturales o de temática especial, o las del aniversario del fundador para dar un espacio de redacción a los padres en el conjunto del proyecto; pero no sentados, sino de pie, en círculos, con post-its, compartiendo ideas y mucho papel continuo para disfrutar.

3. Todo el mundo en pie: huye de las reuniones informativas donde los padres se pasan todo el tiempo escuchando. Hay una nueva norma en la comunidad: en cada reunión de curso o ciclo, solo un tercio del tiempo puede liderarla el tutor, los otros dos tercios tienen que ver con actividades en las que lo padres participen con la misma metodología que usamos con los alumnos en el aula, recuperemos la acción con los padres en secuencias de actividades para que descubran más sobre nuestra propuesta pedagógica o el desarrollo evolutivo de sus hijos, ¿por qué no un proyecto de comprensión para padres?

4. Sal a dar vida a tu entorno: para convertir una escuela en una comunidad educativa hay que conocer los medios culturales y sociales de nuestra realidad cercana y relacionarnos con ellos. La escuela puede beneficiarse del entorno como comunidad creando actividades de voluntariado, invitando a otros profesionales a participar en el centro o ideando proyectos y unidades didácticas que reflexionen con acciones de impacto concretas en la realidad inmediata.

5. La escuela es lo que dicen los alumnos de ella: abre las puertas de tu colegio y deja que los alumnos organicen la visita o ¿por qué no? el plan de comunicación del centro en las redes sociales. Solo creando acciones de participación concretas y reales se consigue una vinculación afectiva y eficaz con la escuela para convertirse en comunidad.

6. Hermano Mayor: ¿Dónde están tus antiguos alumnos?, ¿sabes que ha sido de ellos?, ¿viven aun por la zona?, ¿no estarán interesados en acompañar a alumnos como tutores con necesidades educativas especiales? Crea tu propio programa de Hermano Mayor gracias a la participación de antiguos alumnos en dinámicas de acompañamiento. Los antiguos alumnos de tu escuela son generadores de comunidad y un activo vivo en vuestra historia como centro educativo.

7. Tú y yo tenemos un contrato con letra pequeña: recupera el modelo de acuerdos de aprendizaje con objetivos concretos y personalizados para tus alumnos. Los tutores pueden firmar los acuerdos individuales para cada trimestre o incluso para cada mes con aquellos que precisan de mayor atención. El modelo de acuerdos también sirve para lograr las metas de desarrollo docente del profesorado, todo lo que sirva para que alumnos y profesores recuperen la responsabilidad en su rol de aprendices.

8. Crea un modelo extracurricular de corte curricular: Lo extracurricular es también curricular. Organiza actividades extraescolares relacionadas con el trabajo de diferentes áreas, aprovecha estos momentos para lograr una aplicación más viva y real del trabajo en el aula. De este modo, la escuela se convierte en un centro de referencia para el aprendizaje con posibilidades educativas que se alargan más allá del horario oficial.

9. Una escuela abierta: patios, biblioteca, pasillos, talleres, salas de usos múltiples… los espacios que tenemos pueden cumplir la función que queramos otorgarle, son la función y el horario lo que determina la estructura de los espacios. Por eso abre los espacio de tu centro en las tardes o en las mañanas de los sábados, por ejemplo, otorgándoles nuevas funcionalidades como medio para que la escuela se convierta en un lugar al que poder acudir y aparezca en el mapa geográfico y emocional de los miembros de tu comunidad.

10. Tu escuela en un gesto: reconócete como comunidad en un gesto emocional. Un abrazo, un símbolo, una forma de conectar con el otro. Una idea, una imagen, una canción, un gesto. Difunde tu gesto, aquel que hace especial a tu escuela y que explica por qué y cómo sois únicos en vuestro proyecto.

 

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