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Posted by on Jun 20, 2013 in escuela 2.0, innovación educativa | 0 comments

La sociedad del conocimiento y la salida educativa de la crisis

La sociedad del conocimiento y la salida educativa de la crisis

Los cambios en la información han afectado a todo el mundo, a instituciones, entidades y negocios, e incluso, a nuestra forma de pensar y aprender. La escuela necesita adaptarse al fenómeno que nos ha convertido en sociedades de la información. De un tiempo a esta parte, la información ha pasado a ser nuestro sustrato base, nuestra materia primera. Los principales países en desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han hecho de la información su dinamizador de crecimiento. No es de extrañar entonces que patentes, certificados digitales, especialización tecnológica, comunicación digital y programación sean, fuera de la oferta de trabajo pública, los sectores con los puestos más demandados en España. Para más información, no te pierdas el vídeo de la iniciativa #paro0.

#Paro0 from Floqq on Vimeo.

La revolución cultural del Renacimiento impactó de lleno en la sociedad europea cuando se produjo una extensión multitudinaria de la información empaquetada en forma de libros. Los libros abrieron la puerta hacia el conocimiento, pero al igual que fueron los  agentes transmisores por excelencia, hoy la hegemonía del libro ha caído bajo el auge de los dispositivos tecnológicos, los nuevos contenedores más versátiles para contener y transformar la información. De hecho, siempre se ha asociado a los libros como transmisores de cultura, mientras que la tecnología y lo digital, a causa de sus características, transmiten información. Es un acuerdo implícitamente firmado por el ser humano, de la revolución cultural hemos pasado a la revolución de la información por la comunicación. Porque los dispositivos tecnológicos no solo cargan, transportan y ofrecen información, sino que además la actualizan, la transforman y la personalizan. Calor de hoja o frialdad de pantalla, olor a libro o inodoro “gadget”, el camino de transición entre contenedores de cultura siempre ha enfrentado al ser humano.

De este modo, no resulta extraño que de nuevo, Google protagonice las discusiones fundamentales en nuestros sistemas culturales y formativos. Nicholas G. Carr encendió una de las mechas más explosivas al preguntarse en un suplemento cultural de The Atlantic si “¿Google nos está volviendo estúpidos?”. Otra lectura recomendable. Sin embargo, aunque esta batalla suene única, tiene mucho de la impronta de nuestra historia como especie.

“Ella sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; confiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida”. Si el medio es el mensaje, ¿quién es ella? Podría ser Internet, podría ser Google, podría ser el móvil… hagan sus apuestas. Es la escritura. En el año 399 a. C., Sócrates, a la espera de su ejecución, dialoga con Fedro sobre la escritura y le cuenta la fábula del rey Tamus que reprende al dios Tebut. El dios Tebut baja a la tierra con objeto de mostrar muchas de sus invenciones y ofrecérselas al hombre. Entre ellas, Tebut está especialmente entusiasmado con la escritura, pero el rey Tamus se muestra encarecidamente contrariado. Escribir nos haría olvidar. “¿La escritura nos está volviendo estúpidos?”, parece que se preguntaba.

La escritura supuso una revolución cultural única en nuestra historia. De este modo, al igual que los sabios del presente buscan vías de convivencia pacífica entre viejos y nuevos transmisores de información para enriquecer al ser humano, Sócrates, más bien pesimista en un principio con su fábula, también predijo la forma en que la escritura nos haría crecer: “El discurso que está escrito con los caracteres de la ciencia en el alma del que estudia es el que puede defenderse por sí mismo, el que sabe hablar y callar a tiempo”. ¿Lograremos nosotros el enriquecimiento cultural por la vía de lo tecnológico? En la construcción de tu escuela21 están muchas de las claves, échale un vistazo a las experiencias de proyectos, la creatividad o la tecnología de la que tanto estamos aprendiendo.

¡Qué no nos pase lo mismo que a los de la peli The Intership! 😉

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