Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Posted by on Apr 9, 2013 in aletheia & reggio emilia, argentina, innovación educativa |

Los ingredientes de una pizza para Reggio Emilia

Los ingredientes de una pizza para Reggio Emilia

Reggio Emilia es un pequeño municipio italiano a medio camino entre las turísticas Bolonia y Florencia. Lejos de los itinerarios oficiales de las agencias de viaje común -cargados de pasta y monumentos- es uno de los destinos preferidos de reporteros y estudiosos educativos al que peregrinan cada año cientos de maestros en busca de inspiración y formación. Profesionales que regresan de Italia con las maletas cargadas de ideas, arte, creatividad… y algún paquete de pasta también, que ni souvenirs ni recetas están reñidos con la pedagogía.

En la década de los treinta, el municipio de Reggio Emilia generó un modelo de escolarización diferente para sus alumnos de Jardín de Infancia y Primaria que hoy ha dado la vuelta al mundo y se desarrolla en escuelas de todo tipo desde Corea a Australia, cruzando Estados Unidos, la Europa nórdica y con un intenso desarrollo en toda Sudamérica en los últimos años. En la actualidad, el municipio ha crecido con la actividad y propuestas del Centro Internacional Loris Malaguzzi y la red de Reggio Children. En escuela21 has tenido la oportunidad de conocer la personalidad de una de estas escuelas, Aletheia. Un centro con un fuerte carácter innovador que viene desarrollando experiencias de pedagogía reggiana durante más de 10 años. Además, es también sede de Red Solare, la Asociación para la difusión de la propuesta educativa de Reggio Emilia y la Cultura de la Infancia en Latinoamérica.

Argentina no será Italia, sin embargo es también una sociedad de pizza y pasta, de buen vino y buen comer; no en vano, la historia del siglo XX argentino está edificada en gran parte, por la historia de las inmigraciones italiana y española. ¿Qué porteño no tiene doble nacionalidad? Se pregunta el argentino de provincias. No es esta la razón que me llevó a Reggio Emilia desde Buenos Aires. Tampoco la pizza y la pasta porteñas… quizás, aunque de esto estoy menos seguro.Visitar una escuela argentina a más de quince mil kilómetros de distancia de Reggio Emilia y poder descubrir el éxito de esta filosofía pedagógica, aporta muchas claves para comprender por qué esta experiencia de un pequeño municipio italiano ha sido capaz de dar la vuelta al mundo y contar con cientos de colaboradores y maestros en su desarrollo, que la hacen seguir siendo más vigente que nunca en el siglo XXI.

La aproximación reggiana es una mirada filosófica y pedagógica, no un método o una didáctica, sino una determinada forma de concebir a los niños y a su proceso de aprendizaje. Es una filosofía que tiene un enorme potencial de recreación en cualquier centro educativo, tanto sea en Corea, en Argentina como en España, incluida la escuela de tus hijos o en la que trabajas, incluso a la que tú mismo asististe hace años. Porque la historia de la filosofía reggiana es la historia que ha ayudado a crear las bases de la pedagogía para una escuela del siglo XXI: activa y experimental, enfocada en el descubrimiento y el aprendizaje de los alumnos, centrada en el trabajo por proyectos y con la creatividad y la inteligencia como cualidades parejas, educables y que estimuladas del modo adecuado, se desarrollan juntas desde las edades más tempranas.

La riqueza de la propuesta reggiana me recuerda mucho a la esencia culinaria de las recetas para cocinar pasta o pizza: una base común simple, pero no por ello menos apetitosa, que gusta a todos y que permite infinitas posibilidades de enriquecimiento con salsas e ingredientes que nos permiten aportar nuestro toque personal. Es difícil equivocarse en la receta con una buena masa de pasta o pizza, niños y adultos que nunca cocinaron aprenden fácilmente y reconocen su éxito en el paladar al experimentar con ingredientes y salsas. La mirada reggiana es la pasta pedagógica por excelencia, te aporta la base y deja que la salsa identitaria de tu centro, de tu claustro o de ti mismo, como docente, añada su carisma propio, tu/vuestra personalidad.

La escuela argentina Aletheia ha aprendido y crecido en la filosofía reggiana, la cual le ha impulsado a innovar en su experiencia pedagógica. Conozco centros en España que han vivido procesos semejantes, el trabajo en el atelier, las muestras o la documentación pedagógica les han llevado a elaborar proyectos que nunca hubieron creído ser capaces de desarrollar. Los mejores cocineros siempre experimentan a partir de las recetas de los otros. No se cocina de la nada, no se escribe en el vacío, no se compone sin partituras previas…. vivimos a lomos de gigantes, escribió el filósofo Bernardo de Chartres, e irónicamente la historia le dio la razón aupando a Isaac Newton con la originalidad de su sentencia, convirtiendo al propio Bernardo en gigante sobre el que apoyarse.

La creatividad crece en la práctica, en la ejercitación e incluso en la copia, para dar el salto cualitativo con tu carisma cuando menos te lo esperas. Prueba en tu aula con el desarrollo de la pedagogía reggiana, más adelante te daré diez propuestas prácticas para llevar a cabo -como hicimos antes con el plan ceibal o el liceo jubilar-, pero por ahora, anota el secreto de los cinco ingredientes conceptuales de la receta reggiana de base. A partir de estos podrás crear la tuya propia, tu salsa en tu salsa.

1. Escucha a la infancia: la filosofía reggiana cambia el foco de atención, el profesor no viene a la escuela a hablar para que le atiendan y le escuchen fundamentalmente, viene, sobre todo, en una actitud de atención a las manifestaciones de sus alumnos. El niño está en la escuela para expresarse y producir y el núcleo principal de la atención docente es la escucha a la versatilidad de la expresión humana del aprendizaje, lo que Loris Malaguzzi popularizó como los más de cien lenguajes de expresión de la infancia.

2. El niño se expresa y aprende de formas muy diferentes: la inteligencia y la creatividad son cualidades especialmente flexibles. Las herramientas metodológicas y de evaluación que utilicemos deben proporcionar una riqueza de escenarios de aprendizaje en el aula que permitan a los alumnos expresarse y a los profesores reconocer y calificar su aprendizaje. El atelier, la documentación y la muestra cobran sentido de este modo. Superemos la secuencia lectura-explicación-ejercicio-examen por pregunta-hipótesis-actividad-proyectos-conclusiones o asamblea-decisión-taller-revisión-nueva pregunta, por ejemplo.

3. El atelier es un espacio privilegiado para la experimentación y la expresión de la infancia. Un lugar de trabajo donde gracias al trabajo de docentes y atelieristas tiene lugar un puente entre la creación artística y los contenidos del currículo. Un modelo moderno de trabajo por proyectos que se centra en la escucha a los alumnos y la libertad creativa fomentando la expresión con la creación de obras ricas en materiales y montajes que se exponen y documentan aprendizaje.

4. La documentación pedagógica es clave en el desarrollo de alumnos y docentes. Los maestros documentan el proceso de creación con imágenes, fotos, anotaciones, vídeos… haciendo viva la evaluación continua y cualitativa. Además este trabajo les permite mejorar su propia práctica, creando proyectos que pueden presentar a compañeros, padres y los propios alumnos en procesos de reflexión compartida.

5. Una muestra que demuestra. La muestra es el momento de presentación final del trabajo de los atelieres y proyectos desarrollados en el aula. Un hito que hace de la escuela un taller activo durante el año y un museo compartido por la comunidad educativa durante un tiempo. Da valor al aprendizaje y sus productos y permite enfatizar la importancia y seriedad del proceso.

Buon appetito! ;)