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Posted by on Sep 11, 2013 in australia, innovación educativa, Sidney | 1 comment

un paseo por Sídney

un paseo por Sídney

Sídney es una ciudad espectacular. Nuestro lado del mundo es su otro lado. Pensar en quién se ha movido y hacia dónde depende siempre de la posición de la que se parta. Por eso mirar un mapa de la Tierra en Sídney es descubrir una perspectiva completamente nueva. Ni Europa está en el centro, ni todo está al revés. En Sídney todas las cosas están en su lugar.

El deporte, el surf, la humedad, la ópera -¡el increíble edificio de la ópera de Sidney!- su reflejo escamado de conchas que protagonizan las vistas desde el puente del puerto, el mercado de pescado, los salmones de Tasmania, -siempre creyendo que el monstruo era lo más llamativo y resulta que los salmones son únicos y excelentes-, el mar por todas partes, el mar que inunda la ciudad que no es río, sino mar y se hace espacio hasta bien entrado el interior, hasta las puertas del barrio de Parramatta; el hockey, el rugby salvaje, o australiano; el mundo asiático y el hindú, tan conectado y tan cerca de todo a este lado del mundo; las sonrisas, el acento del inglés australiano, la extraña sensación de haber visto estos gestos y estas formas de relacionarse antes en otro lugar, en otra isla… y es que el australiano, con el orgullo de pertenecer a la Commonwealth of Nations, es en el fondo, un inglés feliz.

La historia de la ópera de Sídney es única y similar a la historia de la propia ciudad. La idea original y el diseño son del danés Jørn Utzon. La ópera fue un proyecto pionero e incomprendido por sus contemporáneos. Una obra que a fuerza de discusiones y con una enorme leyenda de aventuras y boicots en su construcción, hoy se alza como uno de los edificios más emblemáticos de todo el mundo. Tendremos tiempo para hablar del diseño danés más adelante, un estilo que ha marcado su impronta también en lo educativo de un modo muy especial, pero ahora estamos muy cerca de las antípodas, en una ciudad que nacería a base de convictos y maleantes transportados en barcos desde Inglaterra.

De los aborígenes originarios solo ha quedado su historia, sus recuerdos y los intentos artísticos por hacerlos visibles que de vez en cuando, acogen los numerosos museos de la ciudad. En el año 2013, al visitar sus calles, nadie diría que las primeras piedras de Sídney las pusieron los presos que no cabían en el viejo continente. Hoy Australia es uno de los pocos países del mundo que repite en los primeros puestos de las encuestas de la OCDE sobre la felicidad de sus habitantes. La ópera y la construcción de la ciudad tienen leyenda, por eso Sídney es una ciudad espectacular.

Pienso en todo esto mientras conduzco al lado contrario de la carretera, con todo al revés y al otro lado: el asiento del conductor a la derecha, los intermitentes a la izquierda, las luces a la derecha, la palanca de cambios a la izquierda, mi carril el de la derecha, pero adelanto por la izquierda… ¿o era del revés? Conduzco con la sensación de que voy a caerme hacia arriba. ¿Quieres acompañarme? Me dirijo hacia la escuela Northern Beaches Christian School y al Sydney Centre for Innovation in Learning. Se encuentran juntos a las afueras de la ciudad, cerca de los bosques. Un lugar donde todo lo que sabes de una escuela está del revés, pero que en Sidney está del derecho, por supuesto.

1 Comment

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