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Posted by on Feb 28, 2013 in innovación educativa, liceo jubilar, uruguay | 5 comments

Una comunidad educativa en un beso

Una comunidad educativa en un beso

Todas las mañanas, cuando los alumnos del jubilar cruzan el umbral de la puerta de su liceo, saben que están entrando en una comunidad educativa, más bien, en su comunidad educativa y quizás, todavía un paso más, en una comunidad vital. Y por eso, lo primero que les recibe es un beso. Gonzalo Aemilius narra esta escena con cariño, yo la imagino desde una mirada más pedagógica, menos limpia y menos esperanzada, puede ser, y sin embargo, en el cruce nos une una conclusión compartida: el jubilar es un espacio participado y creado por los alumnos. El beso del jubilar, lejos de la ñoñería o del  escepticismo pone en primera línea de juego dos principios fundamentales de una escuela en el siglo XXI: que las escuelas pueden ser tan versátiles y flexibles como quieran ser -el beso tiene sentido pedagógico pleno en la realidad social del jubilar- y que la creación de comunidades educativas se nutre especialmente, de experiencias participadas y compartidas y no tanto de teorías ni reuniones informativas, porque las escuelas han de abandonarse en su definición, dejar de ser escuelas como las entendemos hoy, para convertirse en una suerte de centros de aprendizaje integral, en una suerte de comunidades vitales para el aprendizaje donde el que construye la escuela es fundamentalmente, el alumno.
Besos en la mañana reciben a cada estudiante, quienes horas después trabajarán en grupos, organizados en distintos niveles dependiendo del área, en amplias zonas compartidas donde se alterna el tiempo en equipos con el tiempo de trabajo personal. Es un día cualquiera, y los profesores se mueven dinámicos entre los grupos del curso que está aprendiendo acerca de las edades en la historia de la humanidad. Algunos alumnos regresan de ayudar en distintas dependencias del jubilar, recogiendo u ordenando y en su caminar, se cruzan con padres de sus compañeros, o quién sabe si con los suyos propios, a quienes saludan y lanzan una sonrisa cómplice, ya que ellos también vienen al liceo, al liceo para adultos, donde se llevarán tareas para casa que podrán compartir con el currículo en familia o desde el moodle. Los días cualquiera lejos de ser insulsos, son donde acontecen la mayor parte de sorpresas de la vida; y como no podía ser de otra manera, también los inspectores educativos se aparecen en los días cualquiera. Los alumnos no se inmutan, reciben una visita más como quien da la bienvenida a su propia casa y responden a lo que el señor, con cierta pose evaluadora en sus gestos y en su mirada, estima oportuno preguntarles. “Ya que están con las edades en el historia de la humanidad, por qué no preguntarles” pensaría, y ellos le devuelven la pregunta, porque lo que han creado como proceso curricular ha sido un juego, el que van a compartir y probar con el resto de compañeros sobre cada época de la historia, con preguntas, tablero y un recorrido de secuencia didáctica que les ha llevado a lograr una calificación continua a lo largo de todo el proceso. Se acerca la tarde y de nuevo, aparecen padres y madres dispuestos a participar en distintos talleres dentro de la comunidad. A estas horas también surge un nuevo personaje en la escena del jubilar, los antiguos alumnos, comprometidos con el centro, que vienen a ayudar y acompañar a los estudiantes del presente, y en la salida, un nuevo beso acompañará la despedida.
Así sería un día cualquiera en el jubilar, una consecución de escenas que dibuja los principios fundamentales de las comunidades de aprendizaje en el siglo XXI, ¿te atreves a descubrirlos? Quizás te dé algunas pistas navegar por la web del jubilar en este enlace http://liceojubilar.edu.uy/proyectos y en éste otro http://liceojubilar.edu.uy/area-academica En un tiempo hablaremos de esos principios en una nueva entrada, pero por ahora puedes intentar descubrirlos y compartirlos como comentarios más abajo, porque están escondidos debajo de cada acción narrada, al igual que en el beso de cada mañana, que no es solo un beso sino principio de escuela21.

5 Comments

  1. Me ha gustado mucho el vínculo del beso con la educación integral. Realmente somos personas emocionales y nuestras emociones marcan nuestro aprendizaje, nuestras relaciones, en resumen todo lo que somos como personas. Y eso está muy bien resumido en el acto de dar un beso

    • Muchas gracias Antonio 😉

  2. ME IDENTIFICO. NO HAY COMO LA EDUCACIÓN EMOCIONAL.
    TRABAJAR LAS INTELIGENCIAS INTERPERSONAL E INTRAPERSONAL, LE ABREN AL ALUMNO UNA VISIÓN DIFERENTE DEL MUNDO Y SEGURIDAD EN SU CAMINAR…
    ME DESPIDO DÍA A DÍA CON UN BESO DE MIS PEQUES, Y NOS DAMOS UNO SIEMPRE QUE LO NECESITAMOS. ABRAZO ALFREDO!!! MUY BUENO LO TUYO…:)

    • gracias Carolina! ánimo con tu trabajo

  3. El sabio se rio a gusto un rato y aclaro a los padres que los besos de chocolate eran unas trufas deliciosas, ideales para los ninos.

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