Encuentros

Vínculos que transforman: Experiencias inspiradoras de ecosistemas educativos

La construcción de ecosistemas requiere desplegar vínculos que sumen y sostengan. Aprender a hacer cosas juntos implica voluntad, habilidades como la escucha y la empatía, y la práctica constante.
COMPARTE

Hay palabras que pierden con el tiempo y se desgastan, y otras que, por el contrario, ganan con el uso que les vamos dando. Hay palabras con etimologías preciosas que hemos empobrecido. Hay otras que han ido ampliando su significado hasta convertirse en un universo de posibilidades. Creo que es el caso, claramente, de la palabra vínculo cuyo origen está en la expresión latina vincûlum (cadena, atadura, vínculo) que, a su vez, deriva de vincire, que significa atar. 

Para la Real Academia Española un vínculo sería la unión o atadura de una persona o cosa con otra. No está mal, pero hay que decir que el sentido popular y más actual de la palabra no nos lleva tanto al campo semántico de la atadura y la obligación como al del cuidado y la elección. Desconozco cómo se ha producido este desplazamiento semántico, y si es correcto o no, pero el hecho es que si hablamos hoy de vínculos, las connotaciones tienen que ver sobre todo con lo voluntario, lo afectivo o el cuidado. Un vínculo no es tanto una imposición como un sostén. No es tanto una obligación como un regalo. Su uso más habitual está mucho más cerca de la economía del don y del procomún que del contrato y de la economía de mercado. 

Los vínculos son algo así como la estructura reticular de afectos que nos protegen. Los vínculos son hospitalarios. Los hay fuertes, pero también en muchas ocasiones nos sostenemos gracias a tramas hechas con vínculos débiles e incluso frágiles. 

Estar en común, escribió Jean-Luc Nancy, o estar juntos, y aún más simplemente o de manera más directa, estar entre varios (…) es estar en el afecto: ser afectado y afectar. Es ser tocado y es tocar. El “contacto” es la modalidad fundamental del afecto”. 

El contacto y el afecto son la argamasa de los vínculos. Y, como veremos, también de los ecosistemas.

Por todo esto, vínculo es hoy una palabra especialmente apreciada en los ámbitos de los movimientos sociales, los colectivos vecinales, las asociaciones de barrio, las comunidades de afectados, los laboratorios ciudadanos, los ecosistemas de código abierto y los movimientos de renovación pedagógica. Por eso también fue tan importante durante el confinamiento y la pandemia, porque fueron los vínculos los que sostuvieron nuestra vulnerabilidad.

Play Video

En la tercera de las sesiones de trabajo sobre ecosistemas educativos quisimos hacernos algunas preguntas. Quisimos preguntarnos qué une a los integrantes de un ecosistema de innovación educativa; qué dificultades encuentran en el camino; qué tipo de vínculos son necesarios; cómo podemos fortalecer estos vínculos; qué hace que algunos de estos ecosistemas sean sostenibles y eficaces; o cómo debemos hacer para que la red o redes que conforman el ecosistema sean densas, robustas y ricas y aporten valor dentro y fuera de la red.

Quisimos profundizar un poco más en la naturaleza de los ecosistemas y en cómo crearlos y liderarlos para avanzar hacia una transformación real y sostenida de la educación. Pensamos que era interesante escuchar, dialogar y analizar algunos ecosistemas, no solo educativos, que se habían construido desde el cuidado y los vínculos. Tratar de entender mejor cómo lo habían hecho y cómo lo siguen haciendo.

Por eso, para aprender cómo lo hacen otros, en esta tercera sesión invitamos a cuatro ecosistemas con historias, objetivos y fines diferentes, pero construidos y sostenidos todos desde la idea de los vínculos, del estar juntos y del aprender a hacer cosas juntos: Medialab-Prado; Teje Redes; Ashoka y Red Planea.   

La pregunta que podemos hacernos, hablando de una comunidad educativa, de una red o de un ecosistema educativo, es hasta qué punto somos capaces de desplegar vínculos que compongan, que habiliten y aumenten nuestras potencias. Vínculos que sumen y sostengan y no que resten y deshagan.

Porque estar juntos no siempre es fácil. No debemos dar nunca por sentado ni el sentido de esa unión, ni la colaboración. Estar juntos también supone fricciones, desacuerdos, conflictos y dificultades que son tan importantes como los consensos y los acuerdos.

Play Video

“El proyecto es solo el punto de partida, que llevará a los grupos de trabajo a otro lugar, otro resultado, no planeado, seguramente diferente, pero también más rico”.

Hacer algo juntos requiere voluntad, saberes y posibilidades. No hacemos cosas juntos porque alguien nos lo diga, menos aún desde la colaboración impuesta.

Hacer algo juntos implica querer y poder hacer cosas juntas. E implica, sobre todo, aprender a hacer ese algo juntos, poner en juego habilidades como la escucha, la empatía o el reconocimiento de las aportaciones de cada persona que solo se adquieren con la práctica, como nos dijo Javier Laporta. 

El lenguaje y las emociones se entrelazan generando nuestra capacidad de conversación, dice Cristian Figueroa. En Tejeredes, una de las claves es lograr conversaciones horizontales desde espacios más autogestionados y, si se quiere, más caóticos. Salir de lo pautado para entrar en el terreno de lo posible y lo emergente. Para conectar conversaciones Tejeredes se apoya en la capacidad que todas tenemos de amor y afecto, que nos permite, entre otras cosas, reconocer a los otros como agentes activos y no como sujetos pasivos.

Para Cristian Figueroa es importante atender tres planos. El primero sería el más organizacional, que nos permite, desde la metodología, establecer mecanismos de gobernanza, las reglas de juego de un sistema (equipo, comunidad, ecosistema). El segundo, tiene que ver con establecer y fortalecer los vínculos entre las personas del ecosistema. El tercero, tendría que ver con la capa más individual. El ecosistema debe ayudarnos también a dar sentido individual a todo lo que hacemos.

Play Video

El sentido para los integrantes de la Red Planea es la transformación desde la hibridación del arte y la educación. La Red está impulsada desde una institución y tiene vocación de impacto sistémico, nos dijo Eva Morales. Pero más allá de este impulso inicial, en Planea los vínculos se sostienen y alimentan gracias a una red de mediadores que tejen la comunidad; trabajando desde las necesidades y problemáticas concretas de las escuelas y los agentes afectados.

“La Red se sostiene porque logra dotar de sentido compartido a las actuaciones y proyectos puestos en marcha”.

En la importancia de la mediación y el acompañamiento coincidieron, por cierto, los cuatro ecosistemas invitados. Todos insistieron en el cuidado de las relaciones como un elemento clave en el éxito de sus ecosistemas.

Así, se expresó también Caroline Jerome hablando de la importancia que para la Red de Ashoka tienen el trabajo de conexión, acompañamiento e impulso de los integrantes del ecosistema de transformación.

cursos y formación
¿Quieres una formación personalizada sobre práctica reflexiva?
Diseñamos una experiencia de aprendizaje a la carta para ti y tu equipo.

“Trabajamos en tres fases-clave: Identificamos, acompañamos e impulsamos. Primero identificamos a las personas y organizaciones educativas líderes en innovación educativa para la transformación social. Segundo, les acompañamos desde la formación y la generación de entornos que fortalezcan sus habilidades. Tercero, impulsamos generando entornos más amplios y fortaleciendo conexiones basadas en la diversidad (educación formal y no formal) para que se produzca la magia”.

Play Video

Las 5 claves comunes de los cuatro ecosistemas

En primer lugar, los cuatro se visualizan más como laboratorio en el que lo importante es la experimentación, el prototipado y la investigación de nuevas maneras de hacer las cosas, que como una planta de producción en la que los procesos y los resultados están perfectamente establecidos de antemano. La guía de trabajo de estas redes no es tanto el protocolo, como el cuaderno de laboratorio.

En segundo lugar, y vinculado a este carácter exploratorio, la importancia del aprendizaje como elemento de cohesión y de construcción de sentido compartido que permite sostener el ecosistema.

En tercer lugar, la capacidad de cerrar falsas separaciones con las que la modernidad se construyó. La separación entre el hacer y el pensar; la separación entre los expertos y los legos; la separación entre disciplinas; la separación entre lo cognitivo y lo afectivo; la separación entre lo individual y lo colectivo.

En cuarto lugar, la evidencia de que la mejor manera de acercarse a ellos es viendo in situ qué se hace y cómo se hace. Para comprender estos ecosistemas necesitamos más las herramientas de la antropología que las del positivismo lógico.

En quinto y último lugar, la lucha contra el hacer por hacer, lo efímero, la proyectitis y otras enfermedades de nuestro tiempo que impiden la sostenibilidad de los proyectos y dificultan el aprendizaje de lo ya realizado.

Terminamos recuperando el comentario de una docente argentina recogido en un interesante artículo de Laura Duschatzky y Carlos Skliar que insiste en la necesidad en educación de plantear siempre problemas propios y ensayar respuestas encarnadas:

“La tentación de esperar recetas que nos muestren qué hacer la veo hace años en el sistema educativo y en todos los niveles. La única receta es la capacidad de leer la propia realidad institucional y en equipo encontrar respuestas, ensayarlas a veces, animarse a probar, detenerse a reflexionar aunque las urgencias nos hagan creer que eso es pérdida de tiempo.”

Sobre los invitados

Cristian Figueroa de tejeRedes

TejeRedes es una metodología en torno al trabajo en red y sistemas de articulación colaborativa, donde los seres humanos son el eje central de las organizaciones.

Eva Morales de Red PLANEA

PLANEA es una red de centros educativos, agentes e instituciones culturales que se comprometen a utilizar las prácticas artísticas en la escuela pública de manera transversal, situada en los territorios y con vocación de generalización y permanencia.

Caroline Jerome de Ashoka

Ashoka identifica, conecta y acompaña a los líderes de la innovación social. Su propósito es lograr que todas las personas sean conscientes de su poder para mejorar el mundo, y lo utilicen. Por eso, Ashoka impulsa a los líderes de la innovación social: Emprendedores Sociales, Jóvenes Changemakers y la Comunidad Educativa.

Javier Laporta de Matadero Madrid

Actual Responsable de Educación y Públicos en Matadero Madrid, Javier es experto en proyectos de participación ciudadana y de plataformas institucionales de investigación, creación y producción experimental impulsadas por la dinámica del Procomún.

Sobre el autor

Carlos Magro

Presidente de la Asociación Educación Abierta. Trabaja como consultor independiente en educación. Miembro del Departamento de diseño, innovación y tecnología educativa de la Universidad Camilo José Cela. Es miembro del Consejo asesor de Cuadernos de Pedagogía y miembro del grupo de investigación Conocimiento Abierto para la Acción Social CAAS (Universidad de Granada). Miembro de AulaBlog. Miembro del colectivo DIME.

Referencias bibliográficas

 Jean-Luc Nancy. La comunidad enfrentada. Buenos Aires: Ediciones La Cebra, 2007.

Laura Duschatzky y Carlos Skliar. Los vínculos en las escuelas. Pensar la composición de las relaciones en tiempos digitales y abismales.  Revista de Educação, Ciência e Cultura (ISSN 2236-6377). http://www.revistas.unilasalle.edu.br/index.php/Educacao. Canoas, v. 19, n. 1, jan./jul. 2014

Amador Fernández-Savater. Habitar y Gobernar. Inspiraciones para una nueva concepción política. Ediciones NED. 20120

SI TE HA GUSTADO ¡COMPARTE!
PÍLDORAS DE INSPIRACIÓN
El potencial de la inteligencia artificial para el éxito educativo
Cómo diseñar un ecosistema de aprendizaje y transformación
Crónica del primer encuentro "Cómo generar y liderar ecosistemas de innovación"