Crónica del primer encuentro «Cómo generar y liderar ecosistemas de innovación»

El cambio no es solo un proceso técnico, sino transformador, que implica un cambio de mentalidad y afecta nuestras expectativas, valores, metas y conceptos sobre la educación, la enseñanza y el aprendizaje. La experiencia de enseñar se caracteriza por normas convencionales difíciles de romper. Para abandonar esta convencionalidad se requiere tomar riesgos, lo que puede ser un desafío.
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Fuerza, equilibrio, unión, acompañamiento, motivación, vínculos, confianza, apoyos.

No, no estamos hablando de los principios de una religión oriental, ni son las palabras de bienvenida a un retiro en el Himalaya. Son algunas de las palabras que repitieron, una y otra vez, los participantes (todos y todas educadores con años a sus espaldas en el aula) durante la primera sesión de trabajo dedicada a pensar sobre “los ecosistemas de aprendizaje” y a explorar por qué son importantes a la hora de encarar un proceso de mejora, innovación y transformación educativa.

Como bien ha descrito Rafael Porlán, la docencia está impregnada por una especie de normalidad convencional de la que es difícil sustraerse, entre otras cosas, porque todos llevamos horas y horas de clase como alumnos antes de entrar en un aula como docentes. 

Esa normalidad convencional impregna los espacios, los tiempos, los programas, las conductas, las prácticas e incluso los comentarios y valoraciones que hacemos sobre los estudiantes.

La normalidad convencional impregna el ambiente en general.

La normalidad convencional es el aire que hace respirable el espacio, pero también lo que dificulta en muchas ocasiones la respiración. 

Los años de experiencia en el aula, las interacciones con otros docentes, los momentos de reflexión sobre la práctica, permiten poco a poco y no sin dificultad, ni a todos y todas por igual, cuestionar la supuesta normalidad. Tarea en todo caso nada fácil. Salir de esa normalidad convencional siempre supone un riesgo, percibido y real. Salir de la normalidad convencional es adentrarse en una zona de oscuridad. Iniciar un proceso de cambio en nuestras prácticas (personales u organizacionales) es lo más parecido a lanzarse a navegar por un océano lleno de incertidumbres. La única manera de hacerlo es trazar una ruta jalonada por archipiélagos de certeza que nos permitan, de vez en cuando, atracar en un puerto seguro, recuperar fuerzas y reforzar colectivamente el sentido de lo que hacemos, para atrevernos, a continuación, a surcar y navegar de nuevo ese océano de incertezas que suponen los procesos de cambio. Un ecosistema de aprendizaje está lleno de archipiélagos de certeza

"Iniciar un proceso de cambio en nuestras prácticas (personales u organizacionales) es lo más parecido a lanzarse a navegar por un océano lleno de incertidumbres. La única manera de hacerlo es trazar una ruta jalonada por archipiélagos de certeza que nos permitan, de vez en cuando, atracar en un puerto seguro, recuperar fuerzas y reforzar colectivamente el sentido de lo que hacemos"

Carlos Magro
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Sabemos también que una rutina no se cambia por una teoría, sino por otra rutina. Por eso los cambios desde arriba, por muy buenos que sean, no provocan cambios en las prácticas. De ahí que “cuando al profesorado se le ofrecen explicaciones académicas sobre mejoras educativas o se le presentan nuevas legislaciones que requieren cambios en su conducta profesional, tiende a reclamar pautas de acción concretas, que les permitan sopesar si se arriesgan a cambiar sus esquemas de acción por otros, supuestamente mejores y más fundamentados. Si no encuentran respuesta a esta demanda, o no se le aporta el tiempo y la ayuda necesaria para elaborarla por sí mismo, tiende a confirmar lo conocido, haciendo oídos sordos de las nuevas orientaciones e, incluso, rechazándolas porque las sienten poco útiles y ajenas a su realidad.”

Los cambios provocan inseguridades y resistencias que solo se superan por convencimiento propio. Digamos que no es la racionalidad, ni la bondad de una propuesta de cambio la que puede asegurar ese cambio, sino la capacidad que tengamos de hacer nuestra esa propuesta. La capacidad de hacer pasar por nuestros cuerpos las propuestas de cambio.

El cambio no se decreta. Se encarna.

Por eso el cambio en las prácticas no es solo algo técnico. Y por eso no hay manuales para el cambio. No se deja planificar. Porque, como dijeron todos nuestros invitados en esta primera sesión, una transformación siempre implica un cambio de mentalidad que afecta, por tanto, a las expectativas, los valores, las metas y las concepciones que tenemos sobre la enseñanza, el aprendizaje, sobre la educación y la escuela. Una transformación siempre nos afecta. 

"Los cambios desde arriba, por muy buenos que sean, no provocan cambios en las prácticas."

Carlos Magro

Decíamos que el miedo al cambio no solo afecta a las personas, sino también a las organizaciones. El cambio cuestiona en muchos casos el conocimiento organizacional, el conjunto de rutinas que resultan de la acumulación de la experiencia del pasado. Rutinas que incluyen reglas, procedimientos, normas, creencias y marcos de actuación que determinan cómo la organización está diseñada y opera. Y que se configuran en la interdependencia entre el conocimiento explícito y tácito. El cambio pone en cuestión lo que Nancy Dixon, en un libro ya clásico, denominó el significado colectivo: el conjunto de normas, estrategias y supuestos que especifican cómo se hace el trabajo y qué áreas son importantes.

El significado colectivo puede escribirse en las políticas y los procedimientos de las organizaciones, pero también debe estar en las mentes de los miembros de una organización. Es el pegamento que aglutina a todos y les permite actuar conjuntamente.

En un proceso de cambio, por ejemplo, en una escuela, necesitamos del significado colectivo para ir más allá del propio significado colectivo, valga la paradoja. Pero en ningún caso podemos quedarnos sin ese significado colectivo (igual que no podemos quedarnos sin rutinas de actuación), de ahí la importancia de poder contar con espacios y tiempos que, a través de grupos de diálogo o de reuniones en red, permitan la construcción de un nuevo significado colectivo.

Lo más importante de un ecosistema, nos dijo Lea Sulmont durante este primer encuentro, son las relaciones y los vínculos que se construyen con los proyectos o los propósitos compartidos.

Lo más importante es la cultura que se construye conjuntamente. El ecosistema se convierte en un dispositivo de apertura y escucha que nos ayuda a mirar de manera más amplia. El esfuerzo que supone un proceso de cambio o transformación es demasiado grande. El ecosistema, nos dijo Lea Sulmont, nos da la fuerza necesaria para afrontarlo.

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"El cambio cuestiona en muchos casos el conocimiento organizacional, el conjunto de rutinas que resultan de la acumulación de la experiencia del pasado."

Carlos Magro

Para Axel Rivas, un ecosistema de aprendizaje tiene como característica principal el poder de agencia entre los actores y el poder de vínculo. No hay ecosistema si no hay posibilidad de acción y reflexión. Son los vínculos los que generan nuevos aprendizajes.

Decíamos que el cambio se planifica mal. De hecho, nos recordó Axel Rivas durante el encuentro, en un ecosistema de aprendizaje no todo tiene que estar predeterminado. No pertenecemos a un ecosistema para que nos den recetas. 

Un ecosistema es una red de instituciones que tiene algo que las agrupa, las mantiene, las sostiene, le da ciertas pautas de encuentro, de relación, de creación, sin necesidad de reinventarse a cada momento. Un ecosistema produce reflexión y nos permite compartir, prácticas y, en algunos casos, generar cierta identidad (detrás de un ecosistema siempre hay filosofía, unos valores, un proyecto que puede ser más o menos abierto). 

Pero el ecosistema de aprendizaje tiene, para Axel Rivas, otra característica fundamental. Nos da cierta seguridad y estabilidad en el tiempo. Los vínculos que se establecen en un ecosistema de aprendizaje deben tener cierta estabilidad que nos permita superar el riesgo de la fragilidad y la fugacidad que siempre está unido a la innovación y el cambio. 

Todos y todas hemos experimentado lo efímero que son muchas innovaciones, la dificultad tanto para sostenerlas en el tiempo, como para darles cierta escala. La propia infraestructura en red de un ecosistema debe garantizar cierta estabilidad. 

Por último, los ecosistemas de aprendizaje, innovación y transformación nos dan cierta calma. No solo porque nos tranquilizan ante la incertidumbre del cambio, sino porque están atravesados por un tiempo lento que huye de la rapidez y de la idea de innovación radical.

Espacios de encuentro, tiempo para pensar, redes de acompañamiento, equipos de trabajo, confianza, interacción y reflexión compartida. Ahora sí son las palabras de bienvenida. La bienvenida que te damos si quieres acompañarnos en las próximas sesiones para pensar en ecosistemas de aprendizaje, cambio y transformación.

Sobre el autor

Carlos Magro

Presidente de la Asociación Educación Abierta. Trabaja como consultor independiente en educación. Miembro del Departamento de diseño, innovación y tecnología educativa de la Universidad Camilo José Cela. Es miembro del Consejo asesor de Cuadernos de Pedagogía y miembro del grupo de investigación Conocimiento Abierto para la Acción Social CAAS (Universidad de Granada). Miembro de AulaBlog. Miembro del colectivo DIME.

Próximos encuentros

SESIÓN 2 – Diseño de un ecosistema de aprendizaje y transformación (formato online)

¿Cómo crear y hacer sostenible una cultura de transformación, un ecosistema, en las redes de centros?

El jueves, 9 de marzo de 2023, 17:30 h.

SESIÓN 3 – Liderazgo sostenible de ecosistemas de aprendizaje y transformación (formato online)

Pasar a la acción: retos inmediatos y herramientas para iniciarlo.

El jueves 27 de abril de 2023, 17:30 h.

SESIÓN 4 – Celebración presentación de la publicación (presencial)

Y mantendremos una sesión final presencial, a modo de celebración, fiesta y encuentro presencial. Encuentro y Comunicación pública de resultados.

El jueves 29 de junio de 2023.

Para participar necesitamos confirmación en el correo ecosistemas@escuela21.org. En cuanto nos des el sí, te mandamos más información para empezar a pensar y construir juntos, y también el enlace donde nos veremos.

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